Sobre Rafael Patarroyo
En el corazón del trabajo de Rafael Patarroyo hay una convicción: el soporte puede convertirse en un lenguaje pictórico.
Artista plástico franco‑colombiano afincado en Tours, desarrolla una práctica donde la pintura sigue siendo el centro, pero donde la forma del soporte — una estructura metálica creada por el propio artista — se convierte en un elemento activo de la obra. La varilla metálica no es una escultura: es una armadura, una arquitectura preparatoria, un esqueleto de sentido sobre el cual Rafael tensa una tela de lino para crear un soporte pictórico inédito.
Una vez tensada, la tela adopta la forma, se curva, se estira, respira. Se convierte en una superficie viva, un territorio donde la pintura puede desplegarse de otra manera. En este espacio, la pintura deja de estar limitada por el rectángulo tradicional: se adapta a la forma, dialoga con ella, la revela.
Es en esta interacción entre estructura‑soporte, tela tensada y gesto pictórico donde nace el concepto desarrollado por el artista: el Polisemismo Artístico.
Como la polisemia de una palabra, una obra puede contener varias lecturas simultáneas. La forma del soporte, la tensión de la tela y la materia pictórica se convierten en vectores de sentido que se superponen, se responden y a veces se contradicen. El espectador ya no está frente a una simple superficie pintada: está frente a una presencia, una forma que le interpela, le invita a mirar dos veces, a rodear la obra, a cuestionar lo que cree ver.
El Polisemismo Artístico no es una teoría fija: es una búsqueda viva. Se encarna en cada pieza, en cada soporte construido, en cada tela tensada, en cada gesto pictórico. Interroga la frontera entre realidad e ilusión, entre lo que se muestra y lo que se revela cuando uno se acerca, cuando acepta cruzar los límites de lo visible.
Las obras de Rafael Patarroyo poseen una presencia física que compromete el cuerpo del espectador. Oscilan entre pintura y volumen, entre tensión y respiración, entre materia y luz. Componen un universo pictórico singular, donde la pintura no solo se ve: está habitada por la forma que la sostiene.
A través de sus exposiciones, Rafael Patarroyo presenta una investigación en transformación permanente. Cada pieza es una etapa, una exploración, una pregunta abierta. Su trabajo se inscribe en una práctica experimental donde la materia, la forma y la intuición se encuentran para crear un lenguaje visual propio, identificable y profundamente personal.